domingo, 6 de octubre de 2013

Lector electrónico Sony Reader PRS-T3

Habiendo revisado anteriormente las versiones precedentes a este lector de Sony, los modelos Sony Reader PRS-T1 y Sony Reader PRS-T2, son dos las cosas que saltan a la vista nada mas abrir la caja y sacar el contenido del paquete:
  1. La falta del estilo para escribir que hace necesario recurrir a un boli si se quiere dibujar con precisión o tomar notas a mano alzada (la uña puede funcionar ya que la pantalla es lo suficientemente sensible). 
  2. La funda incorporada con lateral flexible, que permite doblarla por completo. La funda protege la pantalla de rayaduras accidentales cuando la llevas en el bolso o en bolsillo grandes con otras cosas y es mucho más práctica que la de los Sony Readers PRS-500.

    Una vez encendido, la parte principal de la pantalla sigue igual que en los modelos anteriores, pero, ahora, tenemos un reloj que se ve al presionar la tecla de menú y solo tres opciones, aparte de la de empezar a leer uno de los libros que se ven: acceder al estante a la librería y a las aplicaciones (de las que ha desparecido la opción de los periódicos.

    A la hora de leer, la experiencia sigue siendo muy buena ya que ni la pantalla ni el lector reflejan luz que pueda molestar al leer, las páginas pasan instantáneamente y Sony ha cambiado los gestos para que sean mas intuitivos: ahora se avanza tanto pasando el dedo hacia la izquierda como hacia arriba y se sale del zoom juntando los dedos (en las fotos sigue saliéndose con escape).
    El PRS-T3 comparado con el PRS-505 con un foco dándoles de lleno.

    También nos han escuchado en cuanto a los diccionarios y han añadido un diccionario de definiciones español y las tildes aparecen como en los móviles, manteniendo la tecla presionada un rato.

    En definitiva, que no es resistente al agua, como se oía en algunos rumores, pero tiene unas cuantas mejoras bienvenidas y mejorará y podrá competir aún mejor con los Kindle si dejan descargar apps directamente sin rootear.
    La botonera del PRS-T3

    Agradecemos a Sony España la cesión temporal de este lector para la prueba de producto.

    jueves, 3 de octubre de 2013

    La Pilara. La historia jamás contada - Míchel Suñén e Igancio Ochoa



    Desde hace unos años,  un acto cultural se  suma  a los  oficiales de las Fiestas del Pilar,  se trata de la presentación en la librería Portadores de Sueños, de las biografías no autorizadas, de unos personajes imprescindibles en estos días de fiestas tradicionales: Los cabezudos.

    La idea  es del escritor Míchel Suñén  en colaboración con el ilustrador, Ignacio Ochoa  y editado por Delsan,  editorial aragonesa.  Se  ha  ido  presentando  cada año a uno de los personajes con la complicidad de los autores, la editorial y la libreria.  

    Este año le ha tocado a  La Pilara en la cuarta entrega  de la serie,  tras El Berrugón,  El Forano y  El Morico.


    En este caso,  hay una particularidad muy especial,  el personaje, está  construido sobre una actriz de variedades, Pilar Lahuerta,  y ha hecho convivir en  el precioso libro  infantil  a la artista real con su   imagen  popular.  

    El texto, dirigido a los niños, pero muy trabajado  (detrás de una historia sencilla, hay mucho trabajo y meditación),   va acompañado de unas ilustraciones   bellísimas  llenas de vida y color, inspirada de escenarios originales, y en  anécdotas reales.


    Es con estos libros cuando siento nostalgia de la infancia de mis hijos.  

    viernes, 20 de septiembre de 2013

    Elba reúne las cartas entre Lorca y Dalí

    Que la Residencia de Estudiantes fue lugar de creación y encuentro de grandes artistas e intelectuales es por todos conocido, y de cuyos efectos hemos gozado en las creaciones que se produjeron a lo largo del siglo XX. Lo que no se conoce en el mismo grado es la intensidad de las relaciones personales que se dieron entre quienes convivieron en el edificio más significativo de la calle Pinar, a pesar de las múltiples investigaciones y especulaciones.

    “Querido Salvador, Querido Lorquito” es la obra bajo la que la editorial Elba ha tratado de poner blanco sobre negro la totalidad de las cartas conservadas entre Federico García Lorca y Salvador Dalí. Los autores de esta edición son Víctor Fernández y Rafael Santos Torroella, que han pretendido que se pueda acceder de forma clara y completa a todas sus cartas que han visto la luz. Además, esta edición aporta las cartas que el poeta de Granada mantuvo con la hermana de Dalí, su padre y su amiga Lidia Noguer.


    La amistad entre ambos artistas comenzó en enero de 1923, en la Residencia de Estudiantes en el que se encontraron algunos de los principales protagonistas de la cultura y la ciencia de mediados del siglo XX español.


    La amistad entre García Lorca y Dalí comenzó en, en el contexto cultural e intelectual único de la Residencia de Estudiantes, hasta alcanzar su momento de mayor apogeo algo antes de la expulsión de Dalí de la academia de San Fernando, tal y como se recoge en las cartas. La relación se mantuvo algunos años más hasta el comienzo de su distanciamiento de en septiembre de 1928.


    De Dalí a Lorca han sobrevivido más de treinta cartas, mientras que de Lorca a Dalí solamente se conservan siete. Según relata el editor Víctor Fernández en el prólogo, las responsables de la falta de esas cartas son Ana María Dalí, hermana del artista, y Gala, su mujer y musa.


    En la obra “Querido Salvador, Querido Lorquito” se con un orden cronológico las cartas entre ambos de 1925 y 1936, además de una amplia selección de notas donde se explica con detalle el contexto de los envíos y el contenido de sus misivas.


    Estas cartas mantienen el interés por Dalí y Lorca en un lugar central de la actualidad cultural, y permiten conocer de primera mano su relación más cercana. A pesar de su orden y franqueza no quita que haya que leer entre líneas algunas de ellas.

    jueves, 5 de septiembre de 2013

    "El último lapón": Los conflictos y odios históricos en un lugar aparentemente tranquilo



    Hay libros que empezaron siendo un reportaje. Y reportajes que terminaron encuadernados como un libro. Oliver Truc no recuerda muy bien cuál fue su idea original, pero tras más un década viviendo en Estocolmo y documentándose sobre remotas tierras y culturas ancestrales tenía claro que ese conocimiento debía plasmarlo en una novela.

    El frenético trasiego de viajes, entrevistas y fotos no parece agotar al periodista francés corresponsal en los países báltico para el diario Le Monde. A él se le ve relajado en el Hotel de las Letras charlando con otros periodistas. Comenta que el Dios del periodismo es el Hecho, y en ello se ha basado para construir su última novela, "El último Lapón" (Destino), una obra que describe los problemas reales a los que se enfrentan los samis. Este pueblo, que se extiende por los tres países nórdicos y cuyo rasgo distintivo es la cría de renos, siente que tanto su cultura como sus derechos se ven amenazados tanto por los grandes intereses empresariales que buscan recursos minerales en la zona como por los partidarios de la ultra-derecha noruega que pretenden reducir sus privilegios. "Tenemos una imagen de los países nórdicos como grandes defensores de los Derechos Humanos, pero no siempre ocurre así en sus propios países", deja caer Truc.

    "Si al final escribí una novela y no un reportaje es porque la primera te permite una mayor profundidad y mostrar varias perspectivas", comenta Truc, quién sin embargo, apuntó que algunos elementos que aparecen en la novela, como que de los 27 tambores chamanes sami ninguno esté en Laponia o el desprecio al que se ven sometido la policía de los renos, suceden en la realidad. El periodista francés quiso dejar claro que no busca recrearse en los paisajes fascinantes de

    Precisamente, la ira del pueblo sami por el robo de un tambor donado por un anciano francés y la falta de medios en la investigación son dos de los problemas a los que tendrán que hacer frente los protagonistas de la novela, Klemet Nango y Nina Nansen. De su coordinación y su ímpetu por averiguar el origen del caso dependerá buena parte del éxito o el fracaso de la investigación.

    "El último lapón" pretende ser un simple aperitivo de los problemas que Oliver Truc quiere enseñarnos sobre la idílica y tranquila Laponia, aunque entre risas no descartó que si se cansa de los personajes en algún momento de la saga, "los deje morir de frío y punto."

    jueves, 8 de agosto de 2013

    La verdad de la sangre

    Durante la tiranía de Rafael Leonidas Trujillo (1930-1961), dos muertes conmovieron a la sociedad dominicana. Se trataba de los jóvenes esposos Pilar Báez y Jean Awad, cercanos al círculo de Angelita Trujillo, la hija mimada del dictador, y su entonces esposo, el sádico Luis José –Pechito- León Estévez. Desde el momento del extraño fallecimiento de Pilar, al dar a luz a su única hija, comenzó a oírse sotto voce que la causante de esa muerte no era otra que Angelita, enamorada de Jean Awad. Nueve meses después, Jean perdería la vida en un supuesto accidente de tráfico, paradójicamente con cinco días de diferencia con las Hermanas Mirabal, existiendo grandes similaridades entre ambos decesos. Luis José León Estévez no estaría dispuesto a permitir que su esposa lo sustituyera por el joven teniente, y de paso perder el poder del que disfrutaba debido a su parentesco con Trujillo.



    La investigación para comenzar a escribir La Verdad de la Sangre fue ardua y laboriosa. Se necesitaba reconstruir de la forma más fiel posible la realidad que vivían los esposos Awad-Báez, por lo que no debía quedar ninguna fuente sin consultar. El libro, además de relatar la historia que aconteció, es una recopilación de indicios, pruebas y testimonios que concluyen que las muertes de Pilar y Jean correspondieron a manos criminales. En los testimonios de los testigos que durante cincuenta años no se volvieron a ver se puede apreciar coherencia a la hora de cotejarlos, pudiendo armar perfectamente el puzzle necesario para reconstruir ambos asesinatos. Las pruebas e indicios, de peso irrefutable como apunta el historiador Juan Daniel Balcácer, se presentan a modo de sobrada documentación, impidiendo que se pueda dudar de nuestra versión y desarmando así las mentiras que durante estos años han querido mantener personajes como Angelita Trujillo, Luis José León Estévez, Naya Despradel, Lorenzo Sención Silverio o Víctor Grimaldi; todos del mismo círculo y con lazos y/o intereses entre sí.

    Pilar Awad y Eva Álvarez
    Este caso llegó al foro de Ábrete Libro a colación del libro de Mario Vargas Llosa La Fiesta del Chivo. El Nobel peruano escribió dicha obra novelando a personajes reales y añadiendo otros inexistentes como Urania Cabral, Agustín Cabral o Henry Chirinos. Las inexactitudes sobre un momento tan delicado, así como su visión de la mujer dominicana, no fueron bien recibidos en el país caribeño. Es cierto que las novelas novelas son, pero entiendo que a los hijos de los Héroes les disguste que Vargas Llosa cuente lo que ocurrió en la Avenida, atribuyéndoles además palabras malsonantes, cuando nadie más que ellos sabe lo que pasó y Antonio Imbert, el único sobreviviente hoy, asegura que no se habló de nada. Comprendo que a Rosita Perdomo, en el libro Rosalía, le ofenda que se levante una calumnia contra su honor afirmando que le pasó por encima toda la Cofradía de Rhadamés Trujillo, cuando ella sólo se acostó con Ramfis y de forma voluntaria. De igual manera entiendo que expresiones como afirmar que Miguel Ángel Báez Díaz –padre de Pilar Báez– se presentó en un Peugeot en el que no cabía no tienen lugar, porque Miguel Ángel no era gordo; tampoco nadie se refirió a él de forma despectiva, pues era uno más en el complot al ser primo de Juan Tomás y Modesto Díaz y tratarse con ellos, como expresó durante las posteriores torturas, como hermano.

    Por estos motivos entre otros, la obra de Vargas Llosa creó un gran malestar social en República Dominicana.

    En 2010, Pechito León Estévez perdió la vida a manos asesinas -las suyas propias- suicidándose a destiempo. Vargas Llosa escribió un artículo en el periódico El País titulado La Muerte de un Pimpollo, dónde se refería al asesinato de Jean Awad Canaán por órdenes de Pechito como inverificable leyenda. Continuaba haciendo alusión a la hija de aquel teniente, Pilar Awad Báez, debido a que en aquel tiempo ésta se reafirmó en los medios de comunicación en que sus padres habían sido asesinados.

    La investigación para La Verdad de la Sangre estaba en curso, aunque no a término, por lo que no podíamos contestar en dicho momento a Vargas Llosa pese al coraje que sentíamos.

    Eva Álvarez y Mario Vargas Llosa


    El pasado mes de junio, diez días antes de la puesta en circulación de nuestro libro, Pilar y yo nos entrevistamos con él en Holanda, informándole de que la inverificable leyenda por fin iba a ser verificable. Fuimos sinceras, expresándole nuestra disconformidad, a lo que Vargas Llosa se mostró receptivo y amable. Nos despedimos de él prometiéndole un ejemplar para que pudiera comprobarlo con sus propios ojos. He de reconocer que su categoría para aceptar las críticas mejoró considerablemente mi imagen sobre su persona. Vargas Llosa fue un caballero y nos trató en todo momento con mucha altura.

    ¿Quién nos iba a decir que sólo La Verdad de la Sangre reuniría a tantas personas como La Fiesta del Chivo en su puesta en circulación? Nos sentimos completamente desbordadas. Las felicitaciones no cesaron, los libros se terminaron y se trató de un día inolvidable y emotivo. En ese gran momento nos acompañaron personalidades de la talla de Leandro Guzmán –mi amigo del alma y viudo de María Teresa Mirabal-, Sina Cabral –luchadora antitrujillista, encarcelada y torturada por Trujillo-, distintos integrantes del Movimiento 14 de Junio o destacados periodistas, diplomáticos y políticos. Tampoco faltaron los hijos de los Héroes del 30 de Mayo y de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo.

    Un mes después de la presentación, íbamos por la segunda edición y La Verdad de la Sangre estaba el tercero en la lista de libros más vendidos de No Ficción.

    En la Librería Cuesta

    ¿Cómo imaginar tanto éxito? Realmente, nuestro mayor premio es que la historia le llegue a la gente, que sea conocida y ante todo, que otras víctimas de abusos dictatoriales se animen a contar también su historia. De momento y en privado, distintas personas nos han confiado las suyas: escalofriantes.

    Para condenar a Pechito es tarde, aunque no fue por falta de esfuerzos y en 2007 la querella en su contra por crímenes de lesa humanidad se guardó en un cajón. Uno de los testigos salpicó a un pariente de alguien muy poderoso y de aquello no se volvió a saber más.

    Angelita sigue viva en Miami, con su maldad intacta y tratando de que su hijo pueda hacer carrera política en República Dominicana para reinstaurar los escalofriantes ideales trujillistas, pese a que las leyes dominicanas lo prohíben terminantemente. Si queda impune, si no va a la cárcel, que al menos el mundo sepa lo que hizo y la condena moral internacional recaiga sobre ella.

    Fdo: Eva Álvarez

    lunes, 15 de julio de 2013

    Feria del libro de Madrid

    Ir al Retiro durante la Feria del Libro de Madrid es una costumbre que en mi casa se sigue desde que tengo recuerdo, y eso son muchos años. La visita se vivía con expectación y que a los títeres de Don Redondón sumábamos la sorpresa del libro que nos íbamos a llevar a casa.

    Después la tradición se modificó un poco y, aunque seguíamos yendo con nuestros padres, estos nos daban un dinerito para que fuésemos nosotros los que pagásemos el tesoro seleccionado. ¡Lo difícil era elegir uno solo!

    Pero los tiempo cambian e ir a la Feria, aunque se ha mantenido como costumbre, ya no es lo mismo. Ahora en vez de ir una vez con mis padres, voy varias veces y el presupuesto hay que dividirlo en dos veces para no gastarlo de golpe (esto, por supuesto, sigue igual: libro veo, libro quiero). Además, la Feria se ha convertido en un encuentro con amigos, amigos del foro, pero también amigos escritores  y editores, sin que por ello sigan faltando los libros infantiles para los peques de la familia.

    Y aún así, hay tres cosas que no cambian:

    • Los rumores de llevarse la Feria a otro sitio lejos del Retiro, que este año han vuelto con fuerza y aumentados. Ya no se trata solo de llevársela a la periferia, sino que quieren convertirla en un cruce de feria profesional y cobrar entrada, que aunque luego te la descuenten en el primer libro que compras, no es lo mismo.
    • Las casetas sobrantes, esas casetas clónicas no solo por fuera sino también por dentro: los mismos libros, los mismos autores firmando, la misma falta de alma de los que venden libros como pueden vender electrodomésticos porque solo importa la caja al final del día.
    • La ausencia de fondo de catálogo en editoriales medianas y grandes. Acudes a la caseta editorial con toda tu ilusión preguntando por ese libro que no encuentras en tus librerías cercanas, pero que te resistes a encargar y te dicen que no lo tienen porque es antiguo y solo han traído novedades. Oiga, que las novedades ya las tengo en todas las demás casetas de librerías generalistas.
    La primera vez que los rumores de llevar la Feria al Ifema tuvieron visos de realidad, a Gallardón se le ocurrió encuestar a los madrileños y usuarios del Retiro. La respuesta en contra debió ser tan abrumadora como para quitarle la idea de la cabeza por todo el resto de su mandato. La gracia de la Feria radica en que juntas libros  y naturaleza en un paseo en el que lo mismo te achicharras bajo el sol que te cae una tromba de agua y además está en un sitio emblemático y bien comunicado para todos los que no vivimos en Madrid sino en los alrededores.

    Las otras dos cosas son más fáciles de cambiar, pero afectan a la recaudación directa del ayuntamiento: eliminar del todo las librerías generalistas y prohibir la venta de libros editados en el último o los dos últimos años salvo a las editoriales con pocos títulos (menos de 100, por ejemplo).

    De un lado consigues no hacer competencia a las librerías que no pueden permitirse pagar caseta en la feria y no pueden aplicar el descuento al estar fuera del Retiro y por el otro consigues abaratar las casetas para todos y facilitar que se amplíe el catálogo de libros disponibles.

    Y de esta, el librero de mi localidad me mata, porque sobrevivía de las ventas que hacía en el Retiro.


    ¿Vosotros qué opináis?

    viernes, 5 de julio de 2013

    Evita Perón: ¿Mito o realidad?



    ¿Dónde acaba la realidad y empieza el mito? Eva Perón lo abarca todo. Las verdades, leyendas, amores y odios que se tejieron alrededor de su controvertida figura muestran la profunda huella que dejó Evita en la memoria popular argentina y la dimensión del mito que se inició con su temprana y trágica muerte.

    En 'Evita, realidad y mito' Felipe Pigna reivindica a la mujer de Perón como sujeto político con entidad propia, más allá de su imagen como icono popular. En la planta más alta de la sede de Planeta en Madrid, justo en el torreón que da al Paseo de Recoletos, el escritor e historiador argentino relata con voz suave y pausada el objetivo principal de su obra: "Este libro le da la palabra a Evita para que el lector conozca de primera mano sus impresiones y pensamientos en los distintos momentos de su vida."

    Sesenta años después de su desaparición, Argentina sigue polarizada en torno al peronismo y sus prácticas políticas. “Es difícil establecer un consenso en un país en el que un sistema político es débil y donde la oposición, a falta de lograr un poder, depende de un poder mediático”, afirma el autor de 'Los mitos de la historia argentina', que durante dos años encabezó la lista de libros más vendidos de Argentina.



    La popularidad de Evita creció gracias a su voluntad de mantenerse conectada con las masas populares. "Empoderó a la gente, les hizo ver que tenían poder y derechos," explicó Pigna. Lo mediático de su imagen y la fuerza de su discurso le hizo ganarse también numerosos enemigos, quienes enceguecidos por el poder de masas de Evita, destruyeron “sus hospitales, hogares de ancianos, escuelas” y escondieron su cadáver y prohibieron su nombre y sus fotos. Y sin embargo, como señaló Pigna, “no hicieron otra cosa más que generar una fuerte identidad peronista. Sus propios enemigos fueron quienes forjaron el mito de Evita”

    El libro también abarca un episodio de la tensa relación que mantuvieron Eva Perón y Carmen Polo. Felipe Pigna ha recopilado en el libro una serie de discursos que dio la política argentina en nuestro país, así como, algunas de las anécdotas que tuvo con la esposa de Franco. "Evita le propuso ir a pasear a Carmen Polo por los barrios pobres. Pensaba Carmen que en coche pero Evita le obligó a ir casa por casa", comentó el escritor entre risas. Las dos mujeres eran de personalidad y carácter contrapuesto y en uno de los rifirrafes Eva Perón cuestiona incluso el poder de Franco Hay también un diálogo muy rígido entre ellas en el que Evita le cuestiona el origen del poder de Franco. "También se atrevió a decirle que el siglo XX sería el del feminismo triunfante." 

    De su legado se han tratado de aprovecharse organizaciones de muy diverso espectro ideológico, quienes reivindican sus políticas y dicen defender hoy su causa. Tan manida, alabada y criticada, quizás ya es hora, en opinión de Felipe Pigna, que se realice un debate serio y riguroso sobre su persona y se sitúe su importancia política en el contexto en el que se desarrolló.