lunes, 31 de octubre de 2011

"Sueños de bolsillo" la nueva novela de Francesco Spinoglio


Acompañado de dos escritores, Francesco Spinoglio presentó el pasado día 19 de octubre su nuevo libro: Sueños de bolsillo. Una historia basada, en parte, en su experiencia personal, cuando con 20 años abandonó su pequeño pueblo cerca de Turín para irse con las manos vacías a Sevilla.

Aunque al principio le surgieron dudas sobre el interés que podía tener la audiencia en una novela sobre la infancia, Spinoglio reconoce que desde el principio “disfrutaba escribiendo sobre ello”. En una pequeña sala rodeada de cuadros, el escritor advierte con ironía sobre lo malo que es irse haciendo mayor no obstante, el tiene claro cuál es su medicina: “para mí Sueños de bolsillos es el refugio que me hace sentir vivo, tener esperanzas, ser joven”.

Como guiño al lugar donde nació, su alter ego y protagonista de la novela, Tomaso Rossi; lleva el apellido de las galletas por las que es conocido su pueblo: “quizás si hubiese sido un personaje español le hubiera llamado María”, comentaron entre risas.

Clea Morena, la editora de Eutelequia, concluyó la presentación con una referencia al cuadro que presidia la sala: “siempre es mejor tener un sueño positivo en el bolsillo que no una pesadilla en la pared”

miércoles, 26 de octubre de 2011

Construyendo una novela histórica.



En la concepción de una novela histórica, este servidor tiene que reconocer que cada día su actitud es menos vehemente y tristemente, más resignada.

Donde antes ponía el grito en el cielo en defensa del rigor en la novela histórica, ahora encuentro el concepto tan relativo y su catalogación tan difícil, que no puedo reprochar nada a una novela mal ambientada o pretenciosa en cuanto a su veracidad.

Novela histórica. El concepto mismo, es contradictorio; lo que llamamos (o llaman los que usen la palabreja): oximorón, o sea, dos conceptos que van juntos sin cuadrar aparentemente, como inteligencia militar, daños asumibles, abogado honesto, armas inteligentes o felizmente casado (éste último es broma). Una novela, por mucha historia que contenga, no deja de ser ficción por naturaleza, y contiene licencias que pueden abarcar desde un simple matiz en la historia pura hasta la novela entera (ficción). Como dicen los historiadores que corrigen novelas: el papel lo aguanta todo. Al fin y al cabo, desde el momento en que nosotros no estábamos allí para constatarlo, hasta los libros de historia pueden ser ficticios, ya que, por ejemplo, la historia es la del ganador.

Dicho esto, evidentemente, un servidor, como otros autores actuales (llámense Garridos, Moratas, Aurensanz, Garcías, Corrales o Irisarris) que se preocupan por el rigor, y estudian, a veces durante más de un año antes de comenzar a escribir, no puede evitar apretar los dientes al ver una novela mal ambientada o que, sin aportar ninguna historia, pretende subirse al carro vendedor del género, pero sinceramente, ya no puede reprochar nada a estas novelas, porque son novelas, por mucho que se intente subdividir en géneros (historia novelada, novela ambientada, etc.) que se confunden.

Todo esto se resume en breve. Una novela debe entretener. Los pluses o valores añadidos que aporte no deben ser sino factores secundarios a buenas tramas, personajes bien construidos y ritmo rápido.

Que nadie se descorazone. Este autor y los que he citado, seguirán trabajando sus novelas como si fueran asignaturas de la carrera más difícil, pero a día de hoy, la definición del género es una utopía.

Partiendo de esta base, construir una novela histórica puede ser tan ambiguo como su concepto. Una trama ficticia en un marco cierto, personajes reales con tramas ficticias, historia real novelada… Con esto se construye el esqueleto de la novela. La ferralla de la casa. Uno o unos personajes que interactúan y cuya línea de tramas tenemos más o menos conceptuada. Si vemos que una trama o subtrama flaquea, al igual que se apuntala un edificio con un contrafuerte, se puede crear un personaje que rellene un hueco, un interrogante o una necesidad de unir estos hilos que aparentemente no cuadran.

Esta es la etapa más importante en cualquier novela, puesto que decidimos el destino de los personajes y las acciones, como en una partida de ajedrez, calibrando las opciones de tomar distintos caminos o jugadas (me repito, los que pretendan cuidar la historia, lo harán con la dificultad añadida de que todo debe cuadrar con la historia cierta y escrita). Personalmente, este servidor disfruta y sufre con esta etapa hasta el punto de no dormir. A menudo, las mejores ideas surgen de madrugada, tras darle mil vueltas a una jugada de ajedrez y las consecuencias de todas sus variantes. Es un reto tan complicado como apasionante. Las imágenes surgen en tu cabeza a un ritmo frenético y las posibilidades se presentan al mismo ritmo que se desechan. A menudo el proceso es tan complejo que requiere la ayuda de un entramado de croquis, notas, bases de datos, listas cronológicas y consultas a los libros de historia, que requiere multiplicar muchas veces la propia extensión de la novela.

Al fin damos con la luz y tenemos una o varias líneas argumentales completas. O no. Nada que objetar a quien escribe de manera instintiva, dejando que las tramas se resuelvan a medida que se escribe. El caso es que tenemos un esqueleto, la estructura de una casa, que cuadra en las tramas ficticias y en la historia, como un buen balance.

No nos engañemos. Sigue siendo novela, y si un escritor encuentra varias corrientes históricas de distinto rumbo, va a tomar aquella que mejor vaya con la trama argumental escogida, por lo que siempre habrá quien le acuse de no tomar el camino histórico correcto, pero esto, amigos, es tan relativo como responder en la realidad actual a la pregunta: ¿Cuál es la verdad objetiva, la de los periódicos de izquierdas o la de los de derechas?

Como he dicho, tenemos la casa en su esqueleto.

Es hora de comenzar a escribir, a llenar folios, a crear. A pasarlo bien.

Antes habremos hecho un perfil de los personajes. Los reales con mucha más razón, por la responsabilidad que tenemos con su legado, pero también los ficticios, para darles vida y evitar que todos parezcan el mismo. Hay muchas técnicas para ello. Los reales nos vienen dado por su herencia escrita, y será labor nuestra rellenar los huecos de su personalidad con sentido común. Los ficticios nos dan libertad creativa para parirlos a nuestra voluntad, buscando a menudo caracteres que contrasten con los personajes principales. Para estos, podemos imaginarnos una persona que conozcamos y reflejar su personalidad a nuestra conveniencia, incluyendo sus rasgos y defectos físicos, tics, manera de hablar, etc.

Como en toda novela, se debe cuidar el ritmo, intercalando descripciones, pensamientos, emociones, implicando al lector en sus vidas, sus actos y haciéndole partícipe de sus estímulos, sus alegrías y sus dolores. Es importante encontrar el equilibrio entre que la novela enganche, resultando rápida y atractiva, y por otro lado, la cantidad y calidad de las descripciones y sensaciones. Esto es muy importante, porque, recordemos, la novela histórica es novela. Lo demás viene más tarde.

A menudo, las novelas históricas pueden resultar lentas en un comienzo o difíciles de asimilar, porque es muy difícil integrar de repente al lector en el antiguo Egipto, la China medieval o la Navarra del comienzo de nuestra era, pero se compensa con tramas rápidas desde el principio, todo aderezado con la necesidad práctica de un comienzo impactante, puesto que los editores suelen leer el primer capítulo de un manuscrito para decidir (es un buen consejo para los principiantes) su publicación o no.

Para el lector, seguramente es más interesante un detalle curioso de la historia, tratado como un regalo inesperado, una anécdota o un maravilloso detalle que adorna la historia, que una sucesión de fechas, datos o nombres que debemos obviar. Nuestra misión no es dar clases de historia, sino interesar a los lectores por los libros de historia o ensayos. El mayor piropo que este escritorcillo ha recibido, es que ha habido lectores que han viajado al país reflejado en la novela, a raíz de su lectura.

Lo que tienen en común todos los subgéneros es una ambientación, un cuidado en los detalles. Un aporte de pequeñas gotas de historia, que debe ser dosificada, una vez tengamos creados los muros de la casa, vistiendo la novela poco a poco, sin abundar en un mismo párrafo o capítulo, para no resultar pedante. La historia debe estar integrada en la trama, y no metida con calzador.

Se añaden los muebles. Personajes de poco calado, que nos sirven para atar cabos sueltos, etc. Esta fase puede depender de lo que recomiendo: Un estudio de mercado donde se da a leer el manuscrito a unos cuantos lectores de confianza, expertos en distintos campos: lectores eruditos y ajenos al tema histórico (pues ha de ser perfectamente comprensible para ambos), escritores, correctores, historiadores, periodistas, expertos en marketing, etc. Sus sugerencias pueden ayudar a amueblar la novela con un cuadro, una cómoda o una alfombra; o tirando un tabique que descubrimos que estorba.

Y como en toda casa, resta la decoración. Pequeños aderezos que dan luz hacia un rincón u otro, resaltando aquello que nos interesa. En este apartado, por ejemplo, se pueden intercalar las sensaciones físicas que los escenarios provocan en el autor, para poner un poco de sí mismo, un toque de magia final.

Y como punto final, este escritor recomienda un ejercicio de honestidad en el epílogo. Reconocer las licencias ayudará al lector a tener una idea clara y sin tapujos de cuáles han sido los hechos objetivamente históricos de la novela y cuáles los personajes reales y tratados con rigor.

Espero que este articulillo haga vencer a algún escritor vocacional el miedo al folio en blanco y se embarque en la aventura de comenzar a escribir, puesto que nadie va a disfrutar más leyendo, que el autor creando.

Santiago Morata

martes, 25 de octubre de 2011

"La muerte de Acteón. Hacia una arqueologia del cuerpo." Presentación del libro de Jorge Fernández



La biblioteca Nouvel acogió el pasado día de octubre la presentación del libro La muerte de Acteón de Jorge Fernandez Gonzalo.
Este Doctor en Filología Hispánica por la Universidad Complutense realiza una reflexión sobre la corporalidad en Occidente. Mediante la lectura de varios pasajes del libro en la presentación, Jorge Fernández nos cuenta uno de los objetivos de su libro: "la relación de tercer género: mantener el cuerpo como algo impensable". Acteón, ante la diosa Diana, sólo alcanza a contemplar un vaciamiento, una falta de palabras, hasta morir devorado justamente por los perros de su propia locura; por lo que a través de estas páginas, Jorge Fernández pretende entender el cuerpo desde la falta del lenguaje, no obstante, afirma que "es el lenguaje el que aboca a los cuerpos a la existencia".






¿Escribir sobre el cuerpo o es el cuerpo el que escribe?



Este ensayo profundiza en cuestiones y preguntas como "¿Es posible escribir el cuerpo, o es ya un cuerpo el que escribe, el que habla, ama, piensa?". Clea Morena, editora de Eutelequia lo expresa de la siguiente manera: "La muerte de acteón es un libro peligroso porque te distancia de tu cuerpo y te das cuenta que es tu propio cuerpo el que lo está leyendo". Por eso Jorge Fernández recomienda leerlo con boli y papel para "apuntar cosas que nos lleven hasta la luz".

Este autor, finalista del premio anagrama con Filosofia de un zombi, además de ensayos ha escrito poesia, género en el que ha ganado también varios premios; pero reconoce que no tiene pensado escribir novelas: "no se trabajar con la sencillez y la libertad de una novela." Hay escritores que lo fácil les resulta difícil

lunes, 24 de octubre de 2011

28 de octubre. Estreno de Criadas y Señoras

 
 
Jackson, sur de Estados Unidos, 1962. En plenos años de lucha contra la segregación racial, Skeeter, una joven periodista criada por una mujer negra a la que guarda más aprecio que a su madre, se embarca en la aventura de escribir un comprometedor libro sobre la discriminación de los negros que le hará poner en peligro sus amistades.

 A veces un acto de valentía puede cambiarlo todo

Criadas y Señoras, (The help) es una adaptación de la novela de Kathryn Stockett, un best-seller llevado a la gran pantalla por Tate Taylor que cuenta la historia de tres muy diferentes mujeres que viven en un pequeño pueblo del estado Mississippi. Todas ellas construirán una inusual amistad en torno a un secreto proyecto de escritura, que romperá las reglas sociales y pondrá su seguridad en riesgo. A través de las entrevistas, Skeeter hace un boceto de una injusta sociedad que ni siquiera permite que las sirvientas negras que cuidan a sus hijos usen su mismo cuarto de baño. De esa alianza tan impensada surgirá una increíble hermandad que inculcará en todas ellas el coraje de trascender las fronteras que las definen y la comprensión de que, a veces, los límites están hechos para ser cruzados; incluso si esto significa poner a todos en el pueblo cara a cara con los nuevos tiempos que corren. Mezcla de risas y alguna que otra lágrima, Criadas y Señoras seguro que no te dejará indeferente ante la historia vivida por los negros hasta no hace mucho en el racista y conservador sur de EEUU.

Tras su éxito en ese país, 2 semanas seguidas siendo la más vista, y las buenas críticas que está recibiendo, la pelicula llegará a España a finales de esta semana.

PD: El cartel en español parece sugerir una comedia de criadas que cotillean sobre la vida de sus señoras…

sábado, 22 de octubre de 2011

Doppelgänger de JEKYLL&JILL en El Pequeño Teatro de los libros.

Siempre es un delicia el acudir a una presentación a El pequeño Teatro de los libros, ese precioso lugar que es mucho mas que una librería. Acogedora y mágica, ha sido hoy la presentación del segundo libro de la joven editorial JEKYLL & JILL. 


Cuando los conocí  hace unos meses a través de Internet, algo me dijo que iban  tener un toque especial.  ¡¡Los vi tan jóvenes, y tan  vocacionales!!,  con la ilusión de unos aventureros arriesgados, porque hay tener espíritu de aventura para enfrentarse a un  proyecto como el suyo y con gusto para  elegir sus proyectos.  El primer libro, Un día me esperaba a mí mismo de Miguel Ángel Ortiz Albero, me pareció precioso.


Ayer  compartimos con  Doppelgänger,  la confirmación de que estos chicos ( ¡¡son tan jóvenes!!),  serán una referencia en el mundo editorial. Es un hecho. 


El libro habla por si solo, los detalles y el mimo hacia el  lector,  hacen que te acerques a el con la sonrisa en la boca. Se trata de una revisión del  tema del doble  desde perspectivas diferentes y complementarias,  en un proyecto en el que  los autores han tenido toda la libertad para enfocar sus relatos. 


La sala llena hasta la bandera, los protagonistas ingeniosos, divertidos y brillantes, y el libro promete ser una delicia. 


La edición del libro es cuidadisima y  lleva además de los cuentos,  una historia gráfica de  Álvaro Órtiz y un regalito: un recortable para montar una figura inspirada  en la ilustración de la portada.



Todo invita a  la lectura y a tener este libro entre las manos.

 Jessica  Aliaga, Arantxa Recio y Miguel Serrano




Miguel Ángel Ortiz, Sergui Bellver y Ruben Martín.







Presentación del libro "Entre tonos de gris" de Ruta Sepetys

¿Alguna vez se han preguntado cuánto vale una vida humana? En ese momento, la vida de mi hermano costó un reloj”. Con un tono directo y un ritmo trepidante, Ruta Sepetys reconstruye en la figura de Lina Vilkas las historias de varios supervivientes lituanos en los poco conocidos gulags rusos de la época de Stalin. 

Hija de inmigrantes lituanos refugiados en EEUU, la autora, tras visitar a sus familiares en Lituania en 2006 y convencerse de la necesidad de escribir el libro, quiso sentir la experiencia de estar encerrada en una cárcel soviética, pasar hambre y tener sueño. Firmó para entrar en un proyecto de 24 horas y recuerda que ese día le cambió la vida: “nada más entrar me pegaron e insultaron, fue algo que no esperaba”. Avergonzada, cuenta que descubrió que no era la persona caritativa y valiente que creía ser, “dejé a un ser humano tirado en el suelo, le negué mi ayuda; los ‘soviéticos’ tardaron 5 minutos en romperme interiormente”.

En la casa de la embajadora de Lituania en España y rodeada de varios compatriotas, afirma que ella en Siberia no hubiera aguantado ni un día y añade con orgullo que “Lituania sobrevivió porque la gente fue valiente”. Visiblemente emocionada recuerda que fueron muchos los que “perdieron todo, pero guardaron su espíritu” y eso es lo que ella ha pretendido que Entre tono de gris refleje mediante sus personajes. Gente arrebatada de sus casas, de su familia, de sus tradiciones simplemente por ser parte de los intelectuales de su país pero que, sin embargo, se mantienen unidos y se ayudan mutuamente. 

Tras el éxito arrollador de su libro en EEUU, Ruta Sepetys continuará su gira de promoción por Europa. Otro de los países que sufrieron las consecuencias de la anexión soviética, Estonia, lo verá pronto traducido aunque lo que no espera la escritora es que lo traduzcan al ruso. Con sentido del humor recuerda cuando un agente chino se le acercó y le comentó: “me parece que vamos a tener que prohibir su libro en China, señora Sepetys”.

viernes, 21 de octubre de 2011

Niños feroces Lorenzo Silva


“Soy un hombre que habla a través de otro hombre que habla a través de otro hombre que habla a través de otro hombre”.

De esta manera arranca Niños feroces, la última novela, hasta la fecha, de Lorenzo Silva. En ella, Lázaro, un veinteañero aspirante a escritor con aptitudes pero incapaz de desarrollar una narración extensa, recibe de su maestro (también llamado Lázaro –un personaje que tiene mucho de Lorenzo Silva-) la historia de Jorge García Vallejo, un joven falangista que se unió a la División Azul para combatir en el frente ruso durante la II Guerra Mundial y que posteriormente se alistó en las Waffen-SS para defender al agonizante Berlín nazi próximo a la derrota. Un testimonio que el propio García Vallejo compartió con Lázaro, el profesor, con una condición: “Si algún día escribes mi historia, o la utilizas para algo, tendrás que contarla completa. No la cortes a tu conveniencia. O toda, o nada”. Sin sesgos. Con esta misma condición y con la petición de que reconstruya la historia sin juzgar al soldado (“deja que el lector lea, y justifique, o condene, o se limite a bostezar”), el maestro se la transmite a su alumno. El joven Lázaro supera el rechazo inicial que le inspira el personaje de Jorge e intenta novelizar su historia siguiendo los consejos de su mentor, quien le proporciona abundante material para que pueda documentarse. A través de libros de testimonios, novelas, películas, documentales y entrevistas con militares españoles que participaron en la guerra de Irak, Lázaro consigue contextualizar la historia y empatizar con Jorge.

Niños feroces es un ejercicio metaliterario en el que Lorenzo Silva reflexiona y expone sus conceptos sobre literatura y escritura, y donde las vivencias de los personajes ficticios se mezclan con la crónica histórica. Por otra parte, Silva exhorta a la juventud actual para que abandone su actitud de dejadez y conformismo, pero lanza un claro mensaje antibelicista: “La otra [vertiente de la historia], la que ahora se me antoja esencial, es la de la juventud empujada al campo de batalla, y cuya energía, en lugar de motor de progreso y construcción de un futuro, es transformada en potencial de destrucción”. La novela termina con un significativo capítulo centrado en el movimiento 15-M.

Una obra ampliamente documentada, con múltiples referencias y muy lograda en la recreación histórica, que, sin embargo, se ve deslucida por un estilo excesivamente coloquial en pasajes de la narración del personaje del joven Lázaro y por cierta rigidez en los diálogos entre profesor y alumno.

Eyre

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